30 diciembre 2008

6 meses

Pensar que hace sólo 6 meses yo andaba por esas tierras. Desde el frío papel de diario todo parece tan lejano. La caja boba nos acerca imágenes de pueblos devastados por otros. Y los augurios de quienes investigan y se informan y se nutren del tema son pesimistas: el conflicto no tiene solución.
Mientras los diarios toman parte, mientras la ONU decide que parte tomar, mientras siguen surgiendo nuevas alianzas y se rompen otras, Pakistan e India se debaten y predicen una guerra nuclear.
Pero eso que pasa lejos no nos importa...Nos horroriza, si. Pero no nos importa. Ellos que debaten por un territorio. Que luchan una guerra desigual. Que están "acostumbrados" a vivir en la mierda del terror. Ellos, aparentemente tan distintos a nosotros, son tan iguales.
En un occidente desmoralizado y vaciado de ideologías. En un mundo cientificista que no encuentra nuevas teorías y dónde las Ciencias Duras se desarrollan en pro de los grandes grupos económicos y campañas armamentistas. Dónde el único negocio que no entra en default es la muerte. Ellos no son tan distintos a nosotros. Y ya que nos vamos a distanciar, y lo vamos a analizar fríamente y de lejos, y nos va a importar un bledo que después de tantos años, tantas declaraciones de derechos humanos, tanta sangre derramada, sigan muriendo personas.
¿qué es la guerra en medio oriente, sino un quiebre entre dos mundos? ¿Qué significa la creación de algo tan natural para nosotros cómo un Estado-Nación, en un mundo que no conoce dicha jurisprudencia? Un pequeño trozo de tierra, más chico que la provincia de Tucumán, irrumpe en el mundo oriental modificando un paradigma. ¿Estamos preparados para entender lo que eso significa?¿Estamos preparados para tomar parte? ¿Se puede tomar parte? ¿están realmente definidas las partes?
Pero el mundo sigue girando, y nos preocupa más que nos saquen el registro de conducir por infringir normas a que se siga recortando el presupuesto a la salud y la educación.
Y es que no somos tan distintos...La humanidad ya no aspira a los grandes ideales. Las mentes más débiles se vuelcan a los fundamentalismos y las más racionales al suicidio. La sociedad se disuelve en una constante búsqueda por la supervivencia. Ya no estamos tan lejos de los animales cómo creíamos. Somos bestias buscando migajas y arrancándonos los ojos mutuamente. Pero con los ojos en la mano no se ve mejor. Y la ceguera deja secuelas incurables.
Mientras Palestina busca reestablecer una identidad cultural que los aúne cómo miembros de una sociedad, nosotros buscamos sobrevivir el día a día y rogamos porque un nuevo "gobierno" no nos mate a nuestros seres queridos. ¿Somos tan distintos? ¿No estamos igualmente vacíos de contenido, de ideales? ¿No peleamos por lo mismo? ¿No pelearíamos por lo mismo? Mientras tanto Israel presenta una gran crisis de gobernabilidad, la juventud más progresista desestima toda esperanza de frenar la guerra mientras que la extrema derecha no hace más que mandar jóvenes al frente. Se pierde la fe en la democracia y en sus instituciones. ¿Y por casa cómo andamos?
Finalmente el mundo no es más que un reflejo del mundo. Nosotros no somos más que pequeñas partecitas que engranadas formamos nuestra sociedad. Y si nuestra sociedad nos parece una mierda, será que lo somos. Y si el mundo es una mierda, también es culpa nuestra.
Y hace 6 meses andaba por esas tierras, pero en ese momento los diarios hablaban de otras cosas...

4 comentarios:

Rol dijo...

A cada día me parece más ridículo cualquier conflicto bélico... es inocente y naif mi pensamiento, lo sé... pero me parecen increibles... y me parece increible que haya quienes los crean necesarios... y que haya quienes apoyen la idea.
La prepotencia y la soberbia no tiene límites.
Linda reflexión, Mariann.

La espina dijo...

Escribite un post ...

Al dijo...

Muy interesante lo que decís. Estoy en desacuerdo con varias cosas, pero no deja de ser interesante.

skaiuoquer dijo...

Sí, y tmb tienen dos ojos, cuatro extremidades, y sangran cuando los pinchás.

Son distintos. Todo el mundo es distinto, nos únen las cosas más grandiosas y nos dividen las pavadas más grandes.

Unos, en necesidad, agarraron, fueron y decidieron hacer valer supuestos derechos arcáicos y divinos. Otros, en retaliación y acorde a su cultura (no estrictamente su religión), descendieron a actos tan repudiables como los q sufrieron para imparitr lo q a su consideración es la más leve d las justicias q merecen.

Ojalá pudieran apartarles otro cacho d tierra para q fueran a matarse tranquilos lejos d todos los otros inocentes q sufren las consecuencias d su demencia.