11 octubre 2008

Sensaciones

Bajó por su espalda como un escalofrió previo a un momento muy intenso. Se detuvo en la cadera y desapareció. Ella se enderezó un momento y volvió a reclinarse. No entendía lo que estaba sucediendo, era una sensación nueva, extraña. Volvió, pero ahora se deslizaba sobre su hombro y bajaba por su brazo, hasta desaparecer, casi por completo en su codo. Agitó su brazo, pero no pudo verla. Cómo si buscara una explicación divina, miró hacia arriba. Y ésta vez, esa sensación se clavó en su frente, justo en el medio. Sintió que el golpe la penetraba, pero que al mismo tiempo la sensación seguía corriendo por su rostro, bajaba por su nariz y moría en su pera. Se tocó la mandíbula, temblorosa, su cuerpo se estremecía, escalofríos le recorrían la piel. No podía creerlo. No sabía cómo solucionarlo, si es que tenía solución. Ella... ella tenía... una gotera.

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